El mundo de la creatividad es infinito, porque las ideas lo son. A un mismo objetivo pueden corresponderle un sinfín de posibilidades creativas en forma de campañas, anuncios, artículos, mensajes, acciones o eventos. Además, el mundo digital ha elevado exponencialmente la cantidad de opciones con las que una marca puede contar.

¿Cómo podemos estar seguros, entonces, de que estamos en el camino correcto cuando nos enfrentamos a la elección de cualquier acción que tenga que ver con el trabajo creativo?

Para mí, la solución es simple.

La decisión sobre qué camino creativo escoger llegará de dar respuesta a la pregunta:
¿esta acción me ayuda a conseguir mi(s) objetivo(s) de negocio?

Empecemos hablando de un ejemplo clásico, extraído mi propia experiencia personal, y relacionado con un momento clave en la vida de una marca a nivel creativo: el rebranding.

En mi trabajo he tenido que enfrentarme en varias ocasiones a la renovación e incluso al cambio total de la identidad corporativa de una empresa. Solo una de ellas fue por verdadera y urgente necesidad (la adquisición de un hotel que pertenecía a otra marca y que, naturalmente, requirió de un rebrandingcompleto). Las otras dos estuvieron motivadas por una voluntad de dinamizar las ventas, para lo que se decidió “modernizar” la imagen de la compañía.

No seré yo quien ponga en duda las bondades de que exista coherencia entre lo que somos y lo que mostramos. Sin embargo, en ambos casos, el rebrandingno estuvo precedido de una verdadera estrategia de reposicionamiento.

¿Qué consecuencias tuvo la ausencia de estrategia previa en el rebranding de estas marcas?

La más común: el cambio de logo acabó siendo un mero lifting que, como sus homónimos de cirugía plástica, dejaron sin expresión a la marca y con la misma edad que tenía antes de “entrar a quirófano”.

Y es que nada sirve cambiar la forma de un logo, los colores o el tagline…si estas transformaciones carecen de la lógica necesaria. El fatal desenlace lo conocemos: un gasto elevado para que, al final, la marca quede diluida y resulte invisible en medio de un océano, ya de por sí muy competitivo.

Un rebranding cuesta mucho dinero.
Asegúrate de que está justificado y que es coherente
con los (nuevos) valores de la marca y el objetivo de negocio

No se trata solo de lo que te va a cobrar la agencia por desarrollarte el nuevo logo, ni el Brandbook. Incluso si decides contratar a un diseñador estrella, su feeserá el menor de tus gastos.

Las aplicaciones de la nueva imagen corporativa suponen un presupuesto considerable a tener en cuenta y, si no se planifican con cuidado, la cosa acabará con un batiburrillo de logos de diferente edad conviviendo (o más bien malviviendo) en los materiales corporativos, durante años.

Si lo que buscas es reposicionarte,
analiza si cambiar tu logo es esencial para lograrlo,
antes de lanzarte a esa aventura.

Piensa en lo que quieres conseguir antes de embarcarte en un cambio de tu imagen corporativa, a idear una campaña o a tener presencia en tus redes sociales. En marketing, como en la vida, nunca se trata de contar por contar, ni de cambiar por cambiar, se trata de contar o cambiar para conseguir algo.

Y es que, como ya he dicho en varias ocasiones, lo importante es saber QUÉ quieres mostrar. El resto, son CÓMOS, y esos son los que nos aportará la creatividad. Pero no todo vale.

Seamos coherentes y no compliquemos las cosas más de lo necesario. Mi consejo es que si dudas, vuelvas al principio: reconecta con los valores de la marca y con su para qué. Ahí es donde encontrarás las respuestas.

La creatividad debe estar al servicio del negocio: nunca al revés.

En definitiva: cuando hablamos de la creatividad aplicada a la marca, la comunicación o la publicidad, hablamos de expresiones que deben orientarse a los objetivos de negocio, bien sean cuantitativos o cualitativos.

La creatividad sin orientación a un objetivo, no tiene cabida en el mundo empresarial. Para eso está el arte, que es maravilloso, pero es eso, arte. No confundamos los distintos ángulos de la creatividad.

Entender bien conceptos como la creatividad y la estrategia es importante, porque hacerlo bien puede abrirte nuevas posibilidades de negocio con las que ni siquiera soñaste. Empezar a vender a precios más elevados, entrar en nuevos mercados o territorios diferentes, crear productos para nuevas necesidades que has detectado…o sencillamente vender más, para llegar a más personas.

Si llevas un tiempo por aquí, sabrás que mi objetivo con estos artículos es que cada día refuerces esta idea: sin estrategia no hay nada.

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