Diciembre llega a su fin, y con él se acaba este extraño 2020. ¡Gracias a Dios! pensaréis muchos de vosotros (entre los que me incluyo…).

A estas alturas, no creo que haya nadie que piense que, al menos durante el primer semestre, 2021 vaya a ser muy diferente de 2020… Con las uvas, la situación no va a desaparecer por arte de birlibirloque. Más bien pareciera que nos han expulsado del paraíso de los ilusos de un escobazo…

Nadie duda de que 2021 estará intrínsecamente ligado a los efectos de la pandemia. Las cosas ya no son (ni volverán a ser) como antes.El confinamiento y las restricciones han cambiado el comportamiento del consumidor, que ha reajustado sus prioridades en todos los sentidos. Parafraseando a Sócrates, si algo sabemos hoy, es que no sabemos nada. La incertidumbre es la nueva normalidad.

Sin embargo, la vida sigue y, por supuesto, los negocios debemos reorganizarnos y replantearnos el futuro, por muy incierto que éste sea. Porque, con COVID o sin él, la preparación sigue siendo el 90% del éxito.

Ha caído en mis manos un informe titulado Tendencias en consumo 2021de Miguel Zorraquino. ¡Muy interesante! En él, se identifican 5 activadores y dinamizadores de las tendencias que van a emerger en la nueva realidad de la sociedad de consumo:

1- INCERTIDUMBRE

Debemos aprender a lidiar con el estrés que nos provoca una situación como la actual, en la que hay que actuar rápido, sin disponer de toda la información necesaria, o lo que es peor, con informaciones contradictorias. Tomar decisiones sin tener certeza de nada.

2- EXISTENCIALISMO

Esta es una increíble oportunidad para quitarse de encima el “ruido” de todo tipo que hemos acumulado en nuestra vida. Es tiempo de redefinir prioridades, despojarse de lo accesorio y encontrar nuevos significados a nuestra realidad.

3- RESILIENCIA

Toda situación tiene luz y tiene sombra. El caos genera oportunidad, lo desconocido trae infinitas posibilidades por descubrir. Es momento de aceptar que toda situación adversa trae consigo un aprendizaje. Aprovechémoslo.

4- ASERTIVIDAD

En este entorno de incertidumbre, y ante el incesante flujo de información y opinión de todos los colores, nos toca, más que nunca, ser capaces de transmitir nuestro punto de vista, respetando a los demás.

5- OPORTUNIDAD

Dice el refrán que “no hay mal que cien años dure” (ni cuerpo que lo resista, por supuesto…). Esta tormenta pasará, y tarde o temprano llegará una calma que nos permitirá ver la situación con otros ojos. Es sólo cuestión de tiempo. Habrá que tener paciencia…

De las 10 tendencias que se desarrollan en el informe, las que me resultan más interesantes son las siguientes:

BAJAR EL RITMO

El confinamiento supuso un verdadero “frenazo” a nuestro ritmo de vida. De la noche a la mañana nos vimos encerrados en nuestra casa, enfrentados a nuestra verdadera realidad, sin ninguna posibilidad de escapar.

Hemos comprobado que se puede vivir de otra forma. Trabajar desde casa, estar con la familia o aceptar la soledad en lo micro, se traduce en lo macro en la necesidad de revisar y redefinir desde los cimientos, los sistemas políticos, económicos y sociales.

Pero el sistema se defiende. “¡Si dejamos de crecer, el sistema se colapsará!” “¡La economía ha entrado en caída libre!” En mi opinión, estos y otros mensajes apocalípticos tienen como objetivo hacernos creer que, sin el ritmo de vida frenético que llevábamos, los resultados económicos serán nefastos.

Sin embargo, yo creo firmemente que no podemos volver atrás. No es posible dejar de saber lo que ya sabemos. Hemos visto que el sistema no funciona, y no podemos (o no debemos) mirar hacia otro lado, esconder la cabeza como un avestruz, para no ver el elefante rosa en la habitación. Estos son tiempos extraños, pero también son tiempos que nos brindan la oportunidad de diseñar un futuro más sostenible a todos los niveles. Pero sostenible, de verdad.

REDEFINIR EL CONCEPTO DE HOGAR

En países como el nuestro, con un clima benévolo en el que vive mayoritariamente en la calle, en las terrazas, en los parques o en las playas, las casas eran, en muchos casos, lugares donde íbamos a dormir y donde guardar nuestras cosas. Cuando a mediados de marzo nos vimos encerrados entre las cuatro paredes de nuestra vivienda, descubrimos que, en muchos casos, ésta no era un hogar…

Algunos datos que llaman la atención:

Fernish (una empresa americana de alquiler de muebles por suscripción) ha incrementado en un 90% el alquiler de accesorios y decoración durante el confinamiento.

Leroy Merlin, a mediados de mayo, había incrementado en un 350% la venta de piscinas desmontables a través de sus canales online y telefónico. Todo un récord.

La plataforma Houzz registró un incremento del 52% de las peticiones de ampliación de viviendas en USA.

Dice Conrad Zurini, agente inmobiliario de Hamilton RE/MAX, que la nueva tendencia es que “las casas no serán una colección de cosas, serán una colección de experiencias”.

Pasar tanto tiempo en casa, tener que adaptar espacios para poder teletrabajar, para hacer ejercicio, para convivir y también para poder estar a solas un rato, nos ha hecho más conscientes de cómo organizamos nuestro hogar.

Las nuevas tendencias marcan el incremento de interés por tener menos cosas, pero más adecuadas a nuestro estilo de vida, el interés por utilizar materiales naturales, de poco impacto para el planeta, ser más sostenibles y autosuficientes, los huertos urbanos, las energías renovables…

Parece que los futuros que nos mostraba la ciencia ficción ya no nos resultan tan distópicos…

¿QUÉ PASARÁ CON EL OCIO?

Parece que la pandemia ha dado el “toque de gracia” a este sector, que en la última década ya registraba cifras preocupantes en nuestro país: el 64% de las discotecas han cerrado en España por la crisis y hay 4.000 bares menos que hace 10 años.

El negocio de la música en vivo en España ha registrado pérdidas de 662 millones de euros entre marzo y septiembre. Para Barcelona, las consecuencias de la cancelación de los innumerables festivales musicales que acoge la ciudad (Sonar, Cruïlla, Primavera Sound…) son nefastas, no sólo por el nulo rendimiento económico de los propios eventos, sino por todos los ingresos indirectos que generan para la ciudad (viajes, hoteles, restaurantes, compras…).

Sin embargo, como toda moneda tiene cara y cruz, mientras la música se desplomaba, Netflix ganaba 16 millones de suscriptores durante los meses de confinamiento (5 millones más que en el mismo periodo del año anterior).

Es innegable que la necesidad de ocio existe. La gente seguirá buscando diversión. Está en nuestra naturaleza. Pero revitalizar el sector del ocio pasará, sin duda por encontrar nuevos atributos y activos que permitan a los asistentes socializar y generar comunidad de forma segura, en un entorno más interactivo, en el que probablemente, la realidad virtual se imponga como forma de hacer la experiencia memorable.

Resulta imprescindible, pues, que las marcas del sector ocio trabajen su propuesta de valor, y replanteen su estrategia general para hacerse un hueco en un entorno cambiante, marcado por las experiencias virtuales, individuales y low-cost. Sin duda, todo un reto.

 

En definitiva, pase lo que pase, sin duda 2021 no nos dejará indiferentes. Desde luego, la década, promete…

¿Tú qué opinas?