Me considero una persona creativa, pero nunca he trabajado directamente en un departamento creativo. Sin embargo, en mi profesión como Directora de Marketing, sí que he tenido la oportunidad de trabajar con perfiles creativos como diseñadores gráficos, directores de arte o copywriters, quienes me han ayudado a entender que la creatividad, pese a ser un concepto esencialmente abstracto y rodeado de cierto “halo de misterio”, se puede (y debe) trabajar.

Uno no “nace” creativo, la creatividad es una capacidad que todos podemos desarrollar mediante la práctica de las dinámicas adecuadas. El pensamiento creativo se basa en el conocimiento, la experimentación, la investigación, la síntesis de la información que tenemos ante nosotros y, sobre todo, del cuestionamiento de lo establecido y de cómo utilizamos nuestra imaginación.

Aunque a todos se nos venga a la cabeza alguna mítica escena de Mad Men cuando algún protagonista de repente tenía la idea de su vida mientras cenaba con su familia, la realidad es que a ese “Momento Eureka” le habían precedido muchas horas de oficina, pizarras llenas, folios garabateados y una papelera llena de propuestas desechadas.

Así que después de años interiorizando algunas de sus enseñanzas y poniéndolas en práctica, he decidido tratar hoy 5 mitos sobre creatividad que te interesa conocer precisamente para saber cómo enfrentarte a ellos.

1.- Las ideas llegan cuando quieren las musas.

Camilo José Cela siempre decía que él se sentaba a trabajar en sus libros 8 horas al día, para asegurarse de que cuando llegaran las musas, le pillaran trabajando. Diría que es innegable que la inspiración es necesaria para la creación, pero la inspiración sin método tampoco te dará ningún resultado.

Concretamente, en publicidad y comunicación, tener claros los objetivos y bien definida la estrategia a seguir para conseguirlos, da muchísima luz durante el proceso creativo. Es más, diría que son esenciales para que ese proceso creativo fluya de la manera más adecuada.

Ten en cuenta que cuando te enfrentas a una campaña, con sus plazos y fechas de entrega “para ayer”, debes asegurarte de que las musas te visitan en horario de oficina. Por eso, lo más recomendable es reservarte unas horas al día para trabajar en las ideas de ese proyecto que necesita de tu creatividad: anótalas en tu calendario, pon encima de tu mesa o pizarra todo lo que necesitas tener en cuenta para encontrar y desarrollar esa idea….y a partir de ahí trabaja con técnicas creativas (que nos dan para otro artículo 😉

2.- Cuanto más original, más creativo.

Vamos paso a paso. ¿Qué es realmente la originalidad? Según la RAE es la actitud, el comportamiento o acción que tiene carácter de novedad. Es decir, algo “nuevo” que no se ha visto antes. En publicidad suele tener reflejo en asociaciones de conceptos que no se han hecho antes.

El problema es que, con la saturación de publicidad, las marcas se empeñan en hacer asociaciones muy “originales” para llamar la atención…y en ese proceso, sacrifican o corrompen el mensaje real que quieren transmitir. Y es que, para anunciar una pizza, en ocasiones no hace falta nada más que una familia en el campo reunida alrededor de una mesa disfrutando del día…

Coco Chanel siempre decía que “menos es más” y mucha de la comunicación actual debería recordar este sencillo consejo. Construir vínculos auténticos con los públicos es la única garantía que tiene una marca de perdurar en el tiempo. La “originalidad” mal entendida puede causar el efecto contrario en el mensaje.

3.- Para ser creativo sólo tengo que saber muchísimo de lo mío.

Por supuesto que si te conviertes en un experto en el tema, llegarás a tener una mayor comprensión y así será más fácil encontrar soluciones innovadoras para tus proyectos o problemas. Pero si sólo te quedas ahí, tus ideas se acabarán secando. Es como el que dice “yo solo leo libros o veo documentales sobre lo mío” sacando pecho por ello.

La realidad nos demuestra que, si sólo consumes contenidos de una misma burbuja, te será muy difícil hacer asociaciones de ideas y conceptos que te lleven a ser más creativo en lo que haces. Justo por eso, esto va de lo contrario: de leer libros diferentes, escuchar música en distintos estilos, ver películas de distintos géneros, admirar obras artísticas como la pintura o la escultura, pasear, viajar… y hablar con el taxista o con tu vecina.

4.- La estética manda sobre el mensaje.

¡Nunca! La creatividad debe estar al servicio del mensaje. SIEMPRE. Nunca al revés. Nadie recuerda una campaña preciosa por sus imágenes y colores…que no dice absolutamente nada.

Promociones complicadísimas, slogans enrevesados que nadie entiende, textos en tipografías minúsculas y gráficas que parecen jeroglíficos egipcios. Pueden ser bonitos, diferentes, no vistos antes. Pero la pregunta que debemos hacernos es ¿el mensaje llega? O mejor dicho: ¿la estética está favoreciendo la comprensión del mensaje…o la está entorpeciendo?

Primero, vamos a ocuparnos del QUÉ. Y cuando lo tengamos claro, buscamos el mejor CÓMO posible para mejorar el impacto de nuestro QUÉ.

5.- Algo es creativo cuando nadie lo pensó antes.

Otro cliché de los más extendidos que tiene que ver con el ego desmedido que a veces tenemos nosotros mismos, sobre nuestras propias ideas.

¿Por qué damos por supuesto que esa idea que nos parece increíble es algo que no ha hecho nadie antes? Tal vez sí lo pensaron y lo llevaron a cabo, pero tú no lo sabes, o lo pensaron y no lo ejecutaron porque decidieron que no valía la pena.

No digo que este todo inventado. Por supuesto que hay millones de ideas por llegar. Pero es importante analizar, estudiar y cuestionar nuestras ideas intensamente desde el minuto uno. Investigar si esto ya se hizo antes así o de forma similar, cuál fue el impacto, definir cómo calaría esta idea en un escenario diferente… Esta exhaustiva fase de análisis es la que te ayudará a minimizar los riesgos de las “nuevas ideas” y a pulirlas para convertirlas en “buenas ideas”.

¡Y podría seguir!

En próximos artículos te compartiré técnicas y ejercicios para seguir trabajando tu creatividad, pero por hoy no te “agobio” más 😉

Sólo un último apunte: la creatividad no es sólo pensar una idea, es pensarla y después ejecutarla. Si tienes buenas ideas, pero no las llevas a cabo…puedes decir que eres imaginativo, pero no creativo.

¡Espero tus comentarios aquí debajo! 😉